Una reflexión fotográfica
¿Qué características ha de tener un buen fotógrafo?
Para realizar buenas fotografía es preciso que el fotógrafo cuente con tres características básicas indispensables:
1ª El material técnico necesario
2ª El control técnico
3ª La capacidad creativa
El material técnico necesario.- La fotografía, pese a ser una de las artes más extendidas entre los aficionados y a pesar del auge experimentado por la tecnología digital siempre ha sido y aún continúa siéndolo, un arte elitista donde la capacidad de acceso a los elementos técnicos marca diferencias.
Acceder a un equipo fotográfico profesional o semiprofesional hoy en día no está al alcance de todo el mundo. Pese a que la fotografía digital supuso una democratización del elitista mundo fotográfico acceder a estos medios es caro y precisa de una fuerte inversión económica.
No obstante, este requerimiento básico, el contar con el material fotográfico necesario, es algo que se puede adquirir y una de las condiciones indispensables para poder realizar un trabajo de calidad.
En el mercado existen opciones para todos los bolsillos, si bien las más baratas merman nuestra capacidad creativa y ofrecen una menor calidad. Las buenas ópticas siempre han sido caras, los objetivos luminosos y nítidos se cotizan de forma especial. Posiblemente un comprador medio que acceda a un cuerpo fotográfico y a un par de objetivos, generalmente ofrecidos como oferta especial, a nada que progrese se notará rápidamente limitado.
También es cierto que esta característica no es exclusiva. Quiero decir que no solo por poseer un equipo fotográfico caro y bueno se hagan buenas fotos. Conozco bastantes casos de compañeros que han realizado una inversión importante en cámara, objetivos, trípodes, luces, incluso alguno con estudio propio cuyas fotografías dejan mucho que desear desde un punto de vista artístico.
De la misma forma que hay personas que adquieren un vehículo de alta gama para hacer sus primeros kilómetros al volante, algunos aficionados comienzan a dar sus pasos con cámaras profesionales a las que tratarán de sacar todo el partido posible y con las que quizás sufran mayores desilusiones y frustraciones que si siguieran un recorrido paulatino. Pero el poder adquisitivo de cada cual dicta el ritmo.
El control técnico.- Si ya contamos con el material técnico necesario ¿cuál será el siguiente requisito? Sencillo, aprender a manejarlo y en los tiempos que corren en un doble aspecto:
1.- Primero deberemos aprender a manejar nuestra cámara, los objetivos con los que contemos, el manejo de las luces, etc. Y no me refiero solo a ser capaz de disparar fotos. Tengo un conocido que lleva años en el mundo de la fotografía y acostumbra a decir: “Antes se hacían fotografías, ahora se disparan”.
Es sencillo ajustar la cámara en modo automático y comenzar a hacer fotos, disparando sin cesar. Si además nuestro equipo cuenta con una gran resolución nos fascinará el resultado aunque hagamos una foto de una humilde papelera.
Mi consejo es comenzar siempre por los modos automáticos y en cuanto nos sea posible iniciarnos en la forma manual de hacer las fotografía, incluso prescindiendo del autofocus y volviendo a la forma tradicional de enfocar, mas complicada pero que depara muchos beneficios. Aprender a controlar la luz ajustando la velocidad y la apertura es la técnica básica de la fotografía. La combinación de esos parámetros nos permitirá jugar con la profundidad de campo y nos facilitará comenzar a utilizar la técnica con un sentido creativo de la fotografía.
Básicamente una fotografía debe controlar varios aspectos técnicos:
a) el manejo de la luz, es decir ni quemar ni dejar sin exposición la escena
b) el foco, ajustando a lo que queramos destacar y jugando con las profundidades
c) la composición, que por ir en última posición no es por ello la menos importante.
Una vez controlados estos aspectos deberemos de seguir estudiando.
2.- Luego deberemos aprender a manejar las herramientas de procesado, el heredero digital de lo que antes era el laboratorio químico.
El manejo de estas herramientas nos permitirá, en alguna medida, modificar los aspectos técnicos de la toma fotográfica, es decir, podemos mejorar la luz, ganar foco o desenfocar e incluso corregir aspectos compositivos.
Pero cuidado, las herramientas de retoque fotográfico son hipnotizantes y tienden a marcar tendencias. Casi todos hemos tenido una época apasionados con el hdr, otros prefieren draganizados, desaturaciones, tratamientos por capas con mayores o menores éxitos, abusos de las máscaras de enfoque… un sinfín de posibilidades.
Llegados a este punto me acuerdo de unas palabras de uno de mis profesores de técnica cinematográfica cuando nos hablaba de los movimientos de cámara. Decía: “El mejor movimiento de cámara es aquel que no se percibe”.
Extrapolando esta máxima al mundo fotográfico me atrevería a decir que el mejor tratamiento fotográfico es aquel que no se percibe, aquel que no se convierte en protagonista de la foto sino que la complementa y mejora. Difícil dar con esta medida.
El control técnico de la fotografía digital puede llevarnos años y a mi juicio es una evaluación y una evolución continua. Cuando somos capaces de ver nuestras primeras fotos y percibir cambio, evolución y en ocasiones mejora es un indicativo de que vamos por el buen camino.
Malo es cuando nos estancamos. Indudablemente cada uno de nosotros tendrá un estilo propio, una forma de hacer y unos rasgos que definirán sus fotos. Pero he visto muchos casos de personas, grandes aficionados, que se acomodan y repiten año tras año las mismas fotos, los mismos tratamientos y generalmente perjudican su capacidad creativa.
La capacidad creativa.- Último e indispensable elemento a la hora de hacer una fotografía. Lo he llamado capacidad creativa, para otros será ojo fotográfico incluso algunos hablarán de sensibilidad. A mi juicio este es el elemento fundamental y curiosamente si el material fotográfico se puede comprar y el control técnico se puede aprender, la capacidad creativa solo se puede educar, pero se ha de nacer con ella. Ni se compra ni se aprende, solo se educa viendo fotografías, estudiándolas y tratando de imitarlas.
Ese es el elemento del que carecen esas personas a las que me refería anteriormente que aún teniendo un equipo fotográfico muy costoso y dedicándole mucho tiempo al tratamiento de las imágenes no consiguen conectar con sus fotografías.
Porque una fotografía ha de conectar, tiene que sugerirnos algo, si es una historia, mucho mejor. Tiene que tener la capacidad de despertar en nosotros algo más que la mera contemplación y embelesamiento estético.
Esa capacidad es la que establece la diferencia entre una fotografía correcta técnicamente pero vacía de contenido y la que nos llama la atención, nos conmueve, nos alegra, nos entristece y nos hace partícipes de lo que el fotógrafo ha querido expresar.
Un reto difícil de conseguir pero es lo que nos ha de animar ha seguir haciendo fotos y a compartirlas.
Abril 2011
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